Rastro de Hormigas

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Archivo de Julio, 2009

España, una posible potencia mundial en biogás.

13 Julio, 2009

Es sólo cuestión de ponerse: España tiene la materia prima suficiente para suplir con biogás limpio el 12% del consumo anual de gas natural.

Los casi 83,5 millones de toneladas de residuos agroalimentarios que se generan cada año servirían para producir 8.000 millones de metros cúbicos anuales de energía renovable. Así lo anuncia el informe de PSE Probiogás, un proyecto cofinanciado por el Ministerio de Ciencia e Innovación y cuyos resultados han sido presentado hoy en Valencia.

En un mundo que exige cada vez más la incursión de las fuentes renovables en el mercado energético, España se sitúa en una posición privilegiada en materia de biogás, según Ana Lancha, del citado ministerio. El motivo es la intensa actividad agroalimentaria en nuestro país, que genera unos residuos que son potencialmente reconvertibles en un gas limpio y sin emisiones de gases de efecto inverandero. La transformación tiene lugar gracias a un proceso de fermentación conocido como codigestión anaerobia.

Se trata de crear gas a partir de cáscaras de naranja o cualquier otro residuo orgánico. No es ciencia ficción y, de hecho, es ya una realidad en países europeos como Alemania, Austria, Dinamarca o Suecia, donde el biogás representa la primera alternativa al gas natural, aunque su uso se hace en forma de electricidad.

En la red eléctrica
Actualmente, la red eléctrica española incluye la electricidad generada como biogás en el apartado de biomasa, pero su representación es aún muy pequeña. De igual modo que otras fuentes renovables, el biogás se vende a la compañía eléctrica a 0,14 céntimos por cada kWh (en motores de potencias inferiores a 500kW).

"Las plantas de biogás permiten gestionar y valorizar conjuntamente una gran variedad de materiales orgánicos residuales de las actividades agroalimentarias. Esto permite abaratar los costes de gestión y tratamiento de los residuos. En una misma planta de biogás podemos codigerir anaeróbicamente estiércol de una granja de vacas, pulpa de una fábrica de zumo de naranja, lodos de una depuradora de una industria láctea, residuos de un matadero, etc.", dice un comunicado de PSE Priobiogás.

El informe incluye dos mapas de España en los que se destacan las regiones con mayor potencial de generación de biogás y aquéllas con mayor abundancia en materias primas reciclables.

Castilla y León es la comunidad autónoma con más posibilidades: podría producir 2.140 millones de metros cúbicos al año (un cuarto del potencial total español) a partir de subproductos ganaderos, vegetales y lácteos. En segunda posición se sitúa Andalucía, que podría generar 1.000 millones de metros cúbicos de biogás al año con sus subproductos vegetales y cárnicos. Castilla-La Mancha, Aragón y Cataluña les seguirían como grandes productoras de biogás, con cerca de 3.000 millones de metros cúbicos entre las tres.

La cantidad de biogás producida depende de la materia prima. "Como ocurre con los alimentos que tomamos, los subproductos con más contenido en grasa son los más productivos", explica a elmundo.es Andrés Pascual, jefe del departamento de calidad y medio ambiente de AINIA, el centro tecnológico que lidera el proyecto.

Según Pascual, el biogás, como la biomasa, permite matar dos pájaros de un tiro: generar energía y gestionar y aprovechar los residuos (incluidos algunos muy contaminantes, como los purines de la industria ganadera) del sector agroalimentario.

FUENTE|| FECYT

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Cometas en el cielo para captar energía del viento

7 Julio, 2009

Toda la energía que necesita la humanidad en la Tierra está en el cielo.

image Dos científicos de EEUU han calculado por primera vez el potencial de los vientos de gran altitud, por encima de los 1.000 metros Ahí arriba, las grandes corrientes son tan intensas, pero estables, que podrían alimentar 100 veces las necesidades energéticas de la civilización moderna. El problema es cómo recoger esos vientos y bajarlos al suelo en forma de electricidad.

Los climatólogos Ken Caldeira, de la Institución Carnegie, y Cristina Archer, de la Universidad Estatal de California, han medido el potencial de las grandes corrientes de aire en las capas altas de la atmósfera como fuente de energía eólica. A medida que la altura aumenta, el viento sopla con mayor velocidad. Además, el aire es menos denso. Estos son los dos factores claves para medir la capacidad del viento como generador de energía.

Según publican estos científicos en el último número de la revista Energies, el mejor viento sopla entre los 8.000 y los 10.000 metros. A esta altura, la capacidad media teórica de generación de energía es de 10 kilovatios por metro cuadrado (kW/m2). En las mejores instalaciones en tierra, el rendimiento rara vez alcanza 1 kW/m2.

Reparto irregular del viento

Pero esos son los valores medios. Los científicos, usando datos recogidos durante 28 años por el Departamento de Energía de EEUU y el Centro Nacional para la Predicción Medioambiental de ese país, han comprobado que son las zonas sobre las que circulan las grandes corrientes aéreas, como la Polar o la del Golfo, las que ofrecen una mayor capacidad eólica. En particular, hablan de Japón, la zona oriental de China, la costa este de EEUU, el sur de Australia y la costa nororiental de África.

Aquí, a pesar de los cambios estacionales, las altas corrientes presentan una regularidad relativa que es inimaginable a ras de suelo. Afinando más sus cálculos, los climatólogos prestaron especial atención a cinco megalópolis, donde las exigencias de energía son muy altas. En concreto, aplicaron su modelo estadístico a Seul, Tokio, Sao Paulo, México DF y Nueva York. "Esta tiene una capacidad de energía eólica de 16 kW/m2", asegura Caldeira.

Las dos capitales asiáticas presentan valores similares. Pero las latinoamericanas, situadas en latitudes tropicales, se encuentran lejos de las corrientes más intensas y sólo ocasionalmente se ven afectadas por vientos subtropicales, más débiles e irregulares.

Molinos a 10.000 metros

Aunque no es el objetivo de su investigación, los dos científicos explican cómo se podría aprovechar toda esta energía. Hay dos sistemas que ya han sido propuestos (ver gráfico). Uno consiste en una serie de cometas conectadas con un generador en tierra. El proyecto Kitegen, en concreto, propone trasladar la fuerza mecánica del viento sobre la cometa al generador. Su carácter mecánico limitaría el despliegue de las cometas en el cielo a alturas no muy superiores a los 1.000 metros. El otro sistema se apoyaría en la colocación de una especie de molinos en la troposfera (a unos 10.000 metros) capaces de generar electricidad y luego, mediante cables, bajarla para su distribución.

Pero para que los vientos de gran altitud se conviertan en una fuente de energía viable, antes hay que solucionar unos cuantos problemas. "Hay que avanzar mucho más en el desarrollo de los cables para que sean tan duros como eficientes en la transmisión de la electricidad", explica Caldeira.

Los nanotubos de carbono podrían ofrecer ambas ventajas. Otro problema es cómo sostener los ingenios en las ocasiones en las que no sople el viento. "Encontrar solución para ambos retos llevará aún unas décadas antes de que los vientos de gran altitud sean nuestra principal fuente de energía", teme Caldeira.

FUENTE|| FECYT

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